Sabor de la derrota

Ago 17th, 2017 | By | Category: Opinión Pública

 

Cd. Victoria, Tamaulipas.- El poderoso secretario de Bienestar Social, Gerardo Peña Flores, está a salvo. Al menos por el momento. Fue exonerado por la autoridad electoral de utilizar recursos del erario para su imagen personal.

Es el proyecto “número uno” del gobierno panista. Una mancha cualquiera podría cambiar los planes y relegarlo en el equipo compacto.

Un mortal de nombre Edgar Sáenz Bañuelos se atrevió a denunciarlo por el uso de propaganda personalizada y hasta actos anticipados de campaña. El IETAM lo declaró inocente este miércoles.

Punta de lanza del cabecismo, está destinado a ocupar la candidatura varonil al Senado de la República. Si hay algún tropezón con los grupos que desde el centro del país juegan la presidencial, Gerardo podría ser enviado a un Distrito de Reynosa, o la alcaldía.

Es más, está en el ánimo como primera alternativa a la sucesión. No le caería mal una gubernatura de dos años.

Hay sobradas razones para blindarlo desde la esquina del poder.

Si la estrella viene de frente, hay Gerardo para rato. Si le toca “mala suerte” habrá fuego amigo que lo descarrile. Sobran los envidiosos y mala leche.

Para comenzar, un recurso de apelación en tribunales de Tamaulipas y hasta llegar al último recurso de la cadena, la Sala Central del TRIFE.

Mencionábamos diputación y alcaldía porque Gerardo ya conoce esos terrenos. Ya mordió el polvo. Ha tenido sus noches tristes. Sabe lo que es tener sangre en los labios.

En el trienio 2005-07 del gobierno de Reynosa, fue jefe de la Función Pública (contralor) al lado de Francisco García Cabeza de Vaca.

Despertó tanta confianza que el jefe lo hizo nombrar candidato del PAN a la sucesión en el 2007. Perdió luego de una intensa y accidentada campaña. Se quedó en el “ya merito” con ocho mil votos.

¿Quién lo derrotó? Nada menos que Oscar Luebbert Gutiérrez, del PRI. Es el mismo que hoy juega por la presidencia estatal del PRI con todas las posibilidades de ganar.

Es un político de colmillo retorcido. Si llega a la dirigencia, como parece destinado, el proyecto peñista podría ser descarrilado. Luebbert está fogueado en las urnas y conoce la estructura partidista en Reynosa.

No hemos terminado. Gerardo siguió aculando derrotas. Rumbo a la LXI legislatura lo hizo morder tierra el ex alcalde Everardo Villarreal Salinas.

Dos derrotas al hilo. La tercera puede ser la vencida.

Si los operadores de Palacio hacen mal los cálculos, si no miden el terreno, el proyecto de Peña podría irse al drenaje. Cualquier derrota lo acabará, sea para senador, diputado o alcalde del pueblo. Así han caído muchos.

Deben ser muy fuertes los temores –miedo- a que Oscar llegue a la presidencia tricolor, como para llamar al jefe nacional del PAN para echarle leña a Luebbert. Sion embargo no lo dobló. Le hizo más propaganda.

No se duda que Gerardo sea buen elemento. No está viciado del todo. No ha llegado a la administración pública. Las dos contiendas por elección las perdió. Mas bien es un derrotado, un perdedor.

Nació en Nuevo León y estudió Leyes en la Universidad Regiomontana. Como muchos avecindados, llegó a Reynosa en busca de fortuna.

Ha trabajado en la iniciativa privada y el gobierno. No tiene antecedentes de inhabilitación como funcionario. Por ahora maneja un expediente limpio. Al rato quien sabe.

Su currículum dice que 1999 y 2002 fue director de Fideicomisos de BBVA-Bancomer; del 2002 al 2004 jefe administrativo del Grupo Empresarial Reynosa.

El uno de abril del 2008 y hasta marzo del 2009 cobró como contralor del Fideicomiso Proméxico, un organismo de la Secretaría de Gobernación encargado de promover las exportaciones de manufacturados mexicanos.

En octubre del 2009 dice haber laborado para el órgano interno (Contraloría) de la Secretaría de Gobernación.

Cuando su amigo Francisco García Cabeza de Vaca es llamado por Felipe Calderón para hacerse cargo de la CORETT (Comisión Reguladora de la Tenencia de la Tierra) a partir del no de diciembre deli 2010, se va con él como segundo de abordo.

La opinión pública siempre manejó que, desde Los Pinos, a Francisco le ofrecieron un cargo administrativo si dejaba su intención de ser candidato a Gobernador en el 2010, como sucedió.

Cuando su amigo Francisco García presencia licencia en Corett para ser candidato a Senador, deja su espacio a Peña. Ahí cobró hasta el último de noviembre del 2012 y se regresó a Reynosa a seguir en la precampaña.

Llegado el momento de la histórica lucha política del 2016, el abogado regio fue uno de los brazos fuertes de la campaña. Al triunfo, igual, participó en el equipo de transición.

Sigue siendo de los dos que tres hombres de confianza. Se le brindan los “cuidados” para conservar su imagen. Los medios de comunicación ni redes deben maltratarlo. En Palacio de Gobierno y las dos torres gubernamentales, se le identifica como el hombre con más futuro.

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