Aguas “milagrosas” de Jiménez, Tamaulipas

Nov 19th, 2017 | By | Category: Articulos Destacados

Por eso es que aquí tratan de llegar familias en busca de una esperanza para sus males.

A 14 kilómetros de Jiménez, a orillas de la carretera que va de ciudad Victoria a Matamoros se encuentra el lugar conocido como La Azufrosa, o pozo de La Azufrosa.

Es el ejido Mariano Escobedo, en las que antes fueran propiedades de Francisco Muñoz y que vio afectada su tierra a manos de los agraristas.

Para  ubicar mejor, Jiménez fue la primera capital de Tamaulipas, la capital de la colonia según el proyecto de Don José de Escandón y Helguera, el gran conquistador que vino desde Querétaro para matar a los indígenas.

Aquí, muy seguido concurren familias para bañarse en busca de una esperanza curativa. Vienen ex profeso o se paran en la carretera cuando tienen destinos hacia el norte del país.

Como siempre sucede, todo mundo trata de sacar tajada a cualquier situación. En otros tiempos en el lugar había baños y el visitante depositaba  en un ánfora su colaboración económica, voluntaria, que luego recogía del propietario para hacer las mejoras necesarias.

Se trata de un pozo, una noria que se ubica en lo que es la presa y en periodo de estiaje se seca  y los animales se surten del vital líquido. Es un potrero, una pasta en que campean vacas y burros.

Cuando llueve, el venero brota tanto que da lugar a la formación de la laguna.

Una de las características es que nunca desaparece el manantial, aun en época de sequía, por lo que los lugareños le tienen bastante confianza para que les resuelva sus necesidades del vital líquido.

Más tarde las tierras del rancho entraron en disputa y el baño para los visitantes fue desapareciendo.

De todas maneras, se recibe a cualquier visitante que quiera darse un buen baño, siempre y cuando no destruya. A nadie se le cobra.

Hay más corrientes con las mismas características en el sur del municipio de Jiménez, abajo de la cortina de la presa.

El Ejido Mariano Escobedo tiene 150 habitantes, según el censo de población del 2010 y la fuente de ingresos es la actividad agrícola y ganadera rústica.

Jiménez es un municipio “chico” y pobre, con apenas ocho mil habitantes, donde solo los alcaldes han progresado, han saqueado las armas municipales con toda impunidad, como sucede con Guadalupe Saucedo García, quien ocupó la presidencia dos veces y desapareció buena parte de los bienes municipales y hasta ganado de los grupos ejidales.

PROFUNDIDAD: OCHO METROS

Uno de los ejidatarios nos informa que en fechas recientes tuvieron que lavar la pileta, especie de pozo ademado, para desazolvarlo. Llevaron una bomba y tiraron toda el agua.

Entonces se dieron cuenta que la profundidad es de aproximadamente ocho metros.

El agua sale por dos direcciones, veneros, que nadie se explica por qué contienen residuos de azufre. Nunca nadie se ha interesado por investigarlo.

Por ahora el pozo está dedicado a darle agua a los animales, es colectivo.

Estas aguas no sirven para consumo humano porque son turbias. Las capas de azufre se forman en la superficie. Y la gente se las pone en el cuerpo, especialmente en el rostro.

-A veces traemos vacas flacas y al beber agua se empiezan a reponer, manifiesta el ejidatario.

¿Será verdad esto? en fin, es la voz popular la que le atribuye muchas propiedades a esta agua, como eso de que resuelve problemas en la piel.

Son lugares con aguas azufrosas en Tamaulipas, en que podrían crearse centros de recreación para los lugareños, pero faltan inversionistas y la disposición de los propietarios.

MAS AGUAS AZUFROSAS

En Tamaulipas hay otros lugares con aguas azufrosas.

Las hay en Abasolo, en la parte sur, sobre el río Soto la Marina. También en Aldama, en el lugar conocido como Los Cenotes, donde precisamente nace un río de aguas con azufre y que prefieren las mujeres para lavar, porque los jabones les hacen bastante espuma.

Y por supuesto que se bañan y nunca parecen envejecer.

El municipio de Mainero es la excepción, puesto que allí se ha construído un hotel para aprovechar las aguas.

En Victoria están las aguas termales y azufrosas de El Ojo Caliente, por la carretera a El Mante. Es un rancho que pertenece a Emilio Pérez y su familia, pero no quieren saber de bañistas y menos de instalar un negocio.

Pero aquí, el agua sí es utilizada para consumo humano porque es clara, aunque tibia, caliente. Se usa para los animales y riego  agrícola.

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