Autos «chocolates» y política

May 23rd, 2018 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Claro que es una nacionalización electorera la que está prometiendo José Antonio Meade, en caso de ganar la Presidencia.

Esto nos recuerda las últimas nacionalizaciones en Tamaulipas.

Una de ellas se dio en octubre de 1983, año no electoral federal pero sí de comicios locales para renovar el Congreso y las 43 alcaldías.

El programa estaba enfocado a los productores rurales, agrícolas, ganaderos y forestales y cubría sus camionetas pickup, camiones (rabones) de carga y camionetas de hasta diez pasajeros, enlazando el trámite por medio de la CNC, pilar del PRI.

En ese año, mitad del gobierno de Emilio Martínez Manautou, solo perdió la alcaldía de Valle Hermoso a manos del panista Vidal Blanco Espinoza, pues los independientes de Ocampo y Jaumave, en cuanto ganaron regresaron a su partido.

Tal decreto cubría modelos 1973 y anteriores a consumo de gasolina, no de diesel.

Hacia finales de 1991 se dio una gran movilización popular exigiendo la regularización vehicular no solo de camionetas sino autos. En ciudad Victoria, frente a las oficinas de la Secretaría de Hacienda (Palacio Federal), el activista Bruno Alvarez Valdez le metió lumbre a uno de sus vehículos.

Las manifestaciones se dieron en otras partes del país y, como solución, el 13 de enero de 1992 apareció el ansiado decreto. Lo firmaba el Presidente Carlos Salinas de Gortari.

Como sucede en estos casos, los «coyotes» se fueron a la frontera para inundar de americanos pueblos y ejidos, o bien regularizar y vender de inmediato.

Ello no obstante que Lolita había dicho que entrarían al programa automotores con ingreso de hasta 15 días antes de emitir el decreto.

De todas maneras fue para todos. Si cruzaron la frontera mediante la corrupción, no había forma de comprobar la fecha en que llegaron al país.

Tampoco 1992 fue año electoral ni comprendía promesa de campaña. Los comicios habían sido un año antes. Salinas de Gortari se alzó con 14 millones de votos, el 64 por ciento de los emitidos.

Un tímido PAN consiguió 89 diputaciones federales y el PRD -que ya existía- 41 escaños.

Las nacionalizaciones son el cuento de nunca acabar. En unos cuantos años los vehículos quedan fuera de servicio y comienzan a llegar más por la frontera corrupta del norte ¿Cómo viene la que promete José Antonio Meade?.

Para que usted le vaya tanteando el agua a los camotes, quedarían fuera: Los autos deportivos, de lujo o tipo vivienda (trailer house), los «calientes» o robados en el lado americano o en México.

Si en 1992 el trámite de nacionalización fue gratuito ¿por qué no exigir que también se haga en esta ocasión?. Se beneficiaron los gobiernos estatales. La tenencia tenía el carácter de federal y solo se cobró la cuota por ese año.

«Procede eximir del pago de los impuestos correspondientes para evitar que se afecte la actividad económica de los contribuyentes», decía el decreto firmado por Salinas (sin necesidad de pasar por el Congreso de la Unión).

Es de esperar que así será si Meade gana la Presidencia de México el uno de julio.

Por cierto, el único requisito que se exigió fue la licencia de manejar y desde luego los papeles del vehículo (salieron a relucir robados y «cuarteados»).

Programa electorero que, de hacerse, beneficiará directamente a los gobiernos de los Estados incluyendo Tamaulipas.

Hacienda estatal cobraría derechos vehiculares y placas y engomados.

Hasta julio del 2018 el costo de engomados es por mil 200 pesos. En adelante subirá. En 2019 vienen placas nuevas.

Si en Tamaulipas hay 500 mil «chocolates» -según calculan las organizaciones que viven del cuento de nacionalizar-, y bajita la mano pagaran dos mil 500 pesos por nacionalización, entrarían al erario algo así como mil 250 millones de pesos.

Se habla de cantidades similares a las que quería cobrar Don Arturo Soto Alemán, el Subsecretario de Ingresos, con eso de la «enlistada» de los chocolates.

De paso, Lolita estatal ya tendría cautivos a esas unidades que hoy traen placas extranjeras o de la UDC y ONAPPAFA, cuyos líderes se han enriquecido con la promesa de nacionalizar.

Un dato: Si en los decretos anteriores quedaron fuera los vehículos oficiales, de gobiernos estatales, municipales y descentralizadas, lógico que hoy sería lo mismo. Pero después de todo, si un ayuntamiento tiene un chueco, los papeles gringos no estarán a su nombre y podrá beneficiarse un particular.

Es más, si gana Meade las elecciones y cumple su promesa en los primeros meses, el joven Soto Alemán deberá prepararse porque los cobros de regularización, de hecho placas y engomados, se harán a través de las oficinas fiscales.

Electorero y todo pero vendría a beneficiar con dinero fresco a las arcas estatales, a dar seguridad jurídica a los propietarios y acabar con el negocito de las organizaciones que ahora son las que venden placas de plástico.

Si le hacemos caso a otros decretos de legalización vehicular, de ninguna manera entrarían marcas y modelos Lincoln, Jaguar, Ferrari, BMW, Lamborgini, Imperial, Corvette, Mercedes Benz y otros por el estilo.

Los comentarios anteriores solo tienen el objetivo de que, si usted tiene un «chocolate» y gana Don José Antonio, pues que se vaya preparando. Es la principal promesa de campaña.

Si gana López Obrador, pues mensualmente todos los jóvenes y adultos tendrán derecho a una pensión mensual.

En cambio si el «bueno» es Ricardo Anaya, por el solo hecho de ser mexicanos recibiremos mil 500 pesillos puntuales cada mesquite, aparte de aumentar el salario mínimo y reducir el Iva al ocho por ciento y el ISR.

Hay algo que tendrán que tomar en cuenta las autoridades. El decreto de 1983 prohibía que las unidades se vendieran antes de dos años.

El de 1992 no lo decía. Esto propició que los «coyotes» estuvieran trabajando por los meses en que se hizo el trámite. Traían americanos, obtenían placas y documentos e inmediatamente vendían. Sacaban su ganancia.

¿Qué le parece amigo lector si en esta ocasión se prohíbe venderlos en los siguientes cinco años?.

 

 

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