Pistola en mano correteó a un empleado por comerse un queso

Jun 14th, 2018 | By | Category: Articulos Destacados

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La historia de Gustavo Adolfo Cárdenas Gutiérrez como patrón negrero pocos la conocen.

-Solo aquellos que trabajamos con él sabemos lo que es –menciona uno de los ex empleados.

en las fuentesUna de las historias que hablan del carácter violento y agresivo del ahora candidato a la diputación por el V distrito, es la que sucedió al chofer Santiago Jasso, quien fue despedido y acusado de robo por comerse un queso del refrigerador del patrón. Además fue correteado pistola en mano por la residencia de casi cinco mil metros cuadrados del ex alcalde.

El caso no llegó a más porque el ofendido no presentó denuncia laboral ni penal, como ameritaba la situación.

No solo es el caso de la “nana” Joaquina Alonso Reyes, quien fue despedida sin la indemnización Constitucional y de quién él dijo, más tarde en Conciliación y Arbitraje, que no la conocía.

Decenas, cientos de empleados han sufrido la represión del político panista y ahora del Movimiento Ciudadano.

El “método” para despedir a la gente es tratar de fincarles responsabilidades penales, gritarles y amedrentarlos.

-La ideología de él es esa, acusarte de robo… Te vas o te meto al bote, les dice –comenta Juan Manuel Jasso Valles, quien laboró por 12 años seguidos para el político.

En su tiempo fue chofer personal de Gustavo y su esposa Mónica Dávila Gómez, y también responsable de seguridad en el hotel las Fuentes.

Lo conoce muy bien. Sabe de sus historias de terror. Fue despedido junto con otros elementos cuando integraron lo que se llamó Sindicato de Trabajadores y Empleados del Motel Las Fuentes de Victoria.

-Ya sabía de antemano que me iba a correr. Los de la mesa directiva también porque yo se los había dicho- comenta.

NO PAGA UTILIDADES AL PERSONAL

El gremio fue integrado con Jasso como secretario general; secretario de organización, Mauricio de la Cruz García; actas, Josefa González Olivares; René Alejandro Sánchez Rodríguez, como secretario del trabajo; tesorero, Benito Méndez Serna.

-¿Por qué el movimiento sindical?

-La Nana –Joaquina Alonso- era la que estaba enterada de que Gustavo no nos iba a dar utilidades en esa ocasión, y los compañeros se empezaron a alborotar que por qué, si era un derecho que teníamos (corría el mes de mayo como ahora).

Yo fui el que inicié. Me fui a Conciliación (Junta de Conciliación y Arbitraje) para pedir informes de cómo podía formar un sindicato. Me dijeron que con 25 personas y en ese entonces había alrededor de 70 que nos apoyaban, que habían firmado.

-¿Dispuestos a crear el sindicato?

-Claro, pero cuando se da cuenta Gustavo, a los que estábamos en la mesa directiva, que eran René, Mauricio, Josefa y un servidor, nos dejó fuera de la empresa.

-¿Lo demandaron?

-Metimos demanda, para reinstalarnos, pero se hizo caso omiso. Conciliación falló a favor de él y a nosotros nos dejaron fuera.

-¿Tampoco pagó utilidades?

-No, no dio nada.

-¿Cuánto duró el gremio?

-Estaba en formación. Nos habían aceptado la documentación pero cuando le informan a Gustavo inmediatamente nos deja fuera y, la gente, al verse desprotegida porque éramos los líderes, les dijo que el que me quisiera seguir que me siguiera, y el que no, que se quedara… El que se quisiera ir que firmara para que le dieran su liquidación. Y se “arrugaron” y… No.

-¿Tampoco indemnizó a nadie?

– No, no nos dio ni un cinco.

-El fallo de Conciliación y Arbitraje ¿estuvo fuera de la Ley?

– Sabemos de antemano que era por el dinero que tiene el licenciado. Fue lo que lo sacó adelante.

-¿Negoció con gobierno?

-De seguro que sí. Debió haber sido porque supuestamente nosotros teníamos todo para formar el gremio, y todo lo echaron abajo. Ya teníamos el sindicato constituido.

– ¿Lo apoyó gobierno del Estado?

– Debe ser. Conciliación estuvo de acuerdo.

VIVEN ACOSADOS PERMANENTEMENTE

Por entonces Las Fuentes tenía alrededor de un centenar de trabajadores. En los 70 no iban los de confianza.

Jasso probó lo déspota que es Cárdenas Gutiérrez, a diferencia de su padre, Don Jorge, que convivía con los trabajadores.

En una ocasión, cuenta, estuvo con Cárdenas González, con quien mantenía una buena relación, y este lo invitó a almorzar en el restaurante La Selva.

Más tarde se apareció el entonces joven y ahora candidato, quien le gritó.

-Y tú ¿qué estas haciendo aquí? al tiempo que le gritaba que se saliera del recinto.

-No, es que va a almorzar –intervino el padre con una actitud de mayor razonamiento.

Con las palabras del viejo, Gustavo “medio se calmó”, dice Juan Manuel.

-Me aventé 12 años con él. Manejaba los carros de lujo, Mercedes, BMW, las suburbans, y al regresar a casa me iba a pié. Cuando ven que te vas superando, te quieren acabar.

Le ayudó a su patrón a regularizar muchos vehículos americanos y hasta micros, pero nada que pudieran comprar para ellos.

Es más, si trabajara todavía con él, “yo no tuviera carro”, dice este hombre que ya casi llega a los 60.

– Han pasado 15 años ¿qué opinión tiene de ese movimiento?

– Claro que es necesario. Un sindicato es para que el trabajador esté apoyado. Si no hay sindicato el patrón puede hacer lo que quiera con los trabajadores.

-¿Se necesita ahí?

– Claro que sí. En una ocasión el licenciado Gustavo nos dijo de un aumento que venía. Más tarde salió con que mejor nos lo daba en una despensa, y a la hora que él quiso ya no nos dio la despensa. Ya no hubo aumento, se perdió. Así de esas.

-¿Todos ganan el mínimo?

– Sí, ahí es el mínimo, sea el puesto que tengas. Yo cuando era de chofer de él, también ganaba lo mismo.

CON FAJOS DE BILLETES Y DOLARES

Después que se dio cuenta que habían formado el gremio, Gustavo respondió agresivo.

Por largas horas estuvo atormentando a los empleados en entrevistas de uno o dos ahí en el restaurante. Les gritaba e interrogaba ¿para qué un sindicato? Y nadie le quiso responder. Doblaron las manos.

Cuenta Jasso Valles que el político llegó con fajos de billetes y dólares en las bolsas del saco y del pantalón y los aventó sobre una mesa, diciendo que liquidaría a aquel que quisiera integrar el gremio.

– ¿Corrió a todos?

-Solo a la directiva.

-¿Los demás siguieron?

-Les prometió que se los iba a reinstalar y al poco tiempo también los corrió.

– ¿Algún estimulo? ¿horarios?

-No, ningún estímulo. Cumplíamos nuestras ocho horas y, si no llegaba el relevo teníamos que quedarnos a doblar turno. En el caso mío, en seguridad, si no llegaba tenía que quedarme otras ocho horas.

-¿Con doble sueldo?.

– Supuestamente. Teníamos que cumplir. Y si no venías al día siguiente porque ya habías cubierto el turno, como quiera te lo descontaban.

-¿En su opinión debería formarse el sindicato?

– Ah claro que sí. Un sindicato es muy importante para apoyar a los trabajadores, para que se cumpla la Ley.

LO PUSO A LAVAR ROPA Y SE COMIO UN QUESO

De no haberse arrepentido los enlistados, el sindicato debió haberse formado. Ya estaba integrado. Lo siguiente era realizar paros y colocar las banderas rojinegras.

Después de los despidos, otros gremios sindicales estaban dispuestos a apoyar, como el del IMSS y Telefonistas. Los de la CTM se pusieron a disposición para ayudarlos.

Juan Manuel manifiesta:

-Todo lo que pasó, para nosotros , para mi, me resultó agradable porque ya había sido sindicalizado. Ya había estado en la CTM, ya se como se trabaja en el sindicato, desgraciadamente lo deshizo.

-¿Los estuvo presionando por horas y horas?

– Sí, estoy enterado de eso. Los metió ahí al restaurante y los presionó para que desistieran de apoyar al sindicato, que para qué servía. Si me lo hubiera preguntado él, yo le hubiera dicho para qué sirve.

Sirve para que se cumpla la Ley, todo lo que viene por decreto. Al no haber sindicato él hace lo que quiere con los trabajadores.

El caso más palpable es el de Santiago Jasso, quien era chofer de Gustavo y su esposa y hacía viajes hacia Matamoros, donde prácticamente vivía ella.

En una ocasión “Chago” llegó de la frontera pero, en lugar de permitirle ir a su casa, lo pusieron a lavar ropa, algo que no estaba dentro de sus funciones.

-A mi me lo platicó. Como tenía hambre abrió el refrigerador y se empezó a comer un queso…. Gustavo lo acusó de robo y con la pistola en la mano lo correteó. Ese trabajador nunca metió demanda.

-Y la nana ¿La recuerda?

-Sí, estuvo muchos años de compañera. Es ilógico que desconozca a una persona que le crió a sus hijos. La negó en Conciliación, dijo que no la conocía ¡Que bárbaro!.

 

 

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