El mito de anular elecciones

Jul 8th, 2018 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- La primera etapa quedó superada; recuento de votos, expedición de constancia de mayoría y validez de la elección. Morena se queda con seis diputaciones y las dos senadurías de mayoría; el PAN y asociados con tres, y el PRI con cero zapatero.

En la semana que empieza tendremos noticias de lo que se llama “judicialización” del proceso electoral, es decir, inconformidades ante los tribunales.

Hablamos primero de la elección federal.

Por lo pronto el partido Morena anunció que pedirá al TRIFE revisión de resultados en los distritos de Mante, Victoria y Nuevo Laredo, donde el voto no le favorece.

El PAN y coaligados no han dicho que vayan a acudir a tribunales para defender lo que creen que es de ellos.

Don PRI, el otrora invencible, rumoraba demandar en los distritos V y VI, Victoria y Mante (aunque sin posibilidades de éxito respecto a sus candidatos; avanza como tercera fuerza).

En caso de haber recursos ¿en qué distritos se podrían revertir resultados? Desde luego donde la diferencia entre el ganador y el segundo lugar es bastante reducida.

Nuevo Laredo, primer distrito, registra la menor diferencia de los nueve. Salvador Rosas Quintanilla, del PAN, le gana con 868 votos a Heriberto Cantú Deandar, de los morenos. Podría haber reversa en caso de pruebas de alguna irregularidad. El TRIFE es muy afecto a anular votaciones de casillas.

Matamoros, cuarto distrito, ventila una diferencia de mil 217 votos entre la ganadora de Morena, Adriana Lozano Rodríguez, y la ya celebre panista Verónica Salazar Vázquez, hermana de aquella que le platiqué.

En el III distrito, Río Bravo, el candidato pejista, Héctor Villarreal González, le ganó con una diferencia de mil 309 votos a la panista María del Carmen Pérez Rosas.

En los demás distritos la distancia entre el ganador y primer perdedor es mayor. Por ejemplo en Reynosa, Olga Juliana Elizondo, de Morena, se alzó con siete mil 124 votos por sobre la panista Juana Alicia Sánchez Jiménez.

Olga Sosa Ruiz, morenista de Tampico, triunfó con cinco mil 413 sufragios por sobre la panista María del Rosario González Flores, de tal forma que sería muy difícil que le revirtieran resultados y menos la anulación de la elección.

La diferencia más abismal entre ganador y primera minoría se da en El Mante. Vicente Verástegui Ostos, del PAN-PRD-MC superó con 30 mil 870 votos a su rival Héctor López González, representante del pejismo.

Una cosa es que los dirigentes partidistas y candidatos, al calor de la batalla, se emocionen y afirmen que van a impugnar resultados y validez de la elección. Luego entran en calma, analizan y deciden no seguir adelante. Aprenden a saber perder.

Nos resta decir que, por la experiencia que hemos tenido en los últimos 40 años, el reparto del “pastel” se queda como está. Los que ganaron disfrutarán las mieles; los que lloran se quedarán en la fría banca.

En lo local, alcaldías, sabremos para este lunes de aquellos que no quedaron conformes con el conteo. Apelan, claro, los que perdieron. Los ganones para qué.

En calidad de mientras, el PRI perdedor anunció con mucha indignación que van a pedir revisión al Tribunal Electoral del Estado en 14 municipios, donde incluso advierte que cabe anular el procesos en varios de ellos ¿será cierto?.

No es fácil que los magistrados anulen, y menos los del TRIELTAM. En todo caso las resoluciones tendrían que salir en segunda instancia del TRIFE, que es donde se dice la última palabra.

Como ya decíamos, en las elecciones el que pega primero es el que noquea.

Para no quedarse atrás, Acción Nacional se apuntó para reclamar el ayuntamiento de Madero donde perdió su candidato a la reelección, José Andrés Zorrilla. Alega fraude por parte del moreno Adrián Oseguera Kernion.

La que sí podría funcionar es la denuncia del PRI respecto al rebase de topes de gastos de campaña por la reeleccionista de Altamira, Alma Laura Amparán Pérez. Según sus contrincantes, superó los 7.3 melones de pesos que tenía autorizados por el IETAM. Dicen que repartió lana a lo bestia.

¿Cómo salpicó ese dinero? Pues que en la compra de 50 mil microperforados para automóviles; 50 mil playeras, 50 mil gorras, 50 mil calcomanías y 50 mil mochilas, además de 135 jornadas comunitarias en 45 días de campaña, de a tres diarina.

Esas jornadas fueron auténticas misceláneas: Ofrecía desde consulta médica humana a veterinaria, cortes de pelo, asesoría jurídica, espectáculos para adultos y show para niños. Una verdadera lana.

Como los fiscalizadores dependen directamente del INE es factible que, si se demuestra el exceso, pudiera llegarse a la anulación.

Acá entre nos, amigo lector, yo le digo que tengo la sospecha que el escenario no cambiará, el PAN se quedará con 31 presidencias (incluyendo Aldama) que ya tiene asignadas, el tricolor con seis, las restantes para Morena y compañía (junto con Díaz Ordaz) y Llera para el independiente “El Sapo” de la Torre.

Aquellas “juntas” de administración civil y concejos municipales se acabaron. Eran maniobras de los gobernadores para inmovilizar a la oposición. Ahora son un mito. Si los tribunales anulan, se vuelve a convocar a elecciones en tiempo perentorio.

En esta época no es muy recomendable moverle más y despertar la jicotera. Los demonios pueden soltarse o despertar el tigre del que hablaba Andrés López Obrador en campaña.

En Victoria, el candidato electo Xicoténcatl González Uresti no disfrutó mucho del triunfo y se arrancó otra vez de gira por los ejidos. Anda en plan de agradecimiento. Recorrió ya Manuel Avila Camacho, Boca de Juan Capitán, San Juan y el Ranchito, Santa Clara, El Olmo, Santa Librada, Tierra Nueva, Aquiles Serdán, Laborcitas.

Este domingo a las seis de la tarde, en las instalaciones del INE, el médico Américo Villarreal Anaya y su compañera de fórmula, Guadalupe Covarrubias Cervantes recibirían su constancia de mayoría para senadores. También alcanza, de primera minoría, Ismael García Cabeza de Vaca.

Nos vamos.

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