La “cachorra” aseguró subsidio

Ago 2nd, 2019 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Doña Mariana Rodríguez Mier y Terán, la cachorra de Manuel Rodríguez Morales, ex jefe de Obras Públicas de Egidio Torre Cantú, no tiene razones de participar en algún bloqueo carretero para exigir al Presidente AMLO el pago de los programas de apoyo al campo.

La también diputada federal del PRI por la vía del dedazo o “de gorra”, la única de Tamaulipas por ese partido, culminó el sexenio de Peña Nieto “a mano”. No le quedaron a deber.

Cuando ya era candidata al Congreso recibió el pago de cien mil varos, regalados, para comprar una aspersora para regar la huerta que reportó en el municipio de Hidalgo.

De esa cantidad, el gobierno del Estado le colaboró con 20 mil.

No son los únicos apoyos que recibe la familia. Por largos años han aterrizado en programas a fondo perdido, ya por motivos de ranchos ganaderos en Villa de Casas, Victoria u otras propiedades millonarias que detentan.

Tampoco es la única de la familias prominentes que se llevaban la parte del león en los programas de la hoy SAGAR.

Con López Obrador las reglas han cambiado pero los hombres del dinero se quedaron mal acostumbrados. Ellos se llevaban las talegas y no los necesitados, los minifundistas que viven al día.

Da pena decir que, en los programas sociales (¿?) los primeros encobrar los procampos y proagros o como se llamen ahora, eran los dinerosos que a lo mejor ni viven en Tamaulipas ni en México. De vez en cuando llegan en aviones privados.

Hay sociedades agropecuarias que hasta el 2018 recibían incentivos –regalos- por sembrar cinco o seis mil hectáreas, en tanto el gobierno no volteaba a ver a los pequeños propietarios.

Para el 14 de agosto los señores tienen programada su protesta, amenazan con realizar otro bloqueo de carreteras para presionar al gobierno de López. Lo quieren doblar, lo amenazan. Ya le sacaron la lengua y le mojaron la oreja, pero no responde.

El anuncio de su movimiento es muy anticipado. Esperan que la federación los llame y les ruegue que se calmen, que se pagará lo atrasado y, para el 2020 habrá dinero a puños.

Tozudo como él solo, AMLO dice que no lo doblarán; “ahórrense el tiempo”, les dijo.

Hay varias preguntas pero la principal es ¿de dónde viene la mano que mece la cuna?. En apariencia por primera vez se han unido varias organizaciones para exigir el subsidio. Los líderes van en el ajo.

No es cualquier lana lo que exigen al gobierno federal en los compromisos para el 2018, según los acuerdos del entonces jefe de la secretaría de Agricultura, el paisano Baltazar Hinojosa Ochoa.

Adicional al precio del país, por ejemplo, los grandes productores están acostumbrados al subsidio de tres mil 960 pesos; por la soya ocho mil 400 y lo mismo por el cártamo.

Los millonarios, agricultora, ganaderos y hasta pescadores recibían subsidiado el 80 por ciento de los costos de equipos e insumos. Todo regalado. Es lo que quiere reglamentar el señor López Obrador.

Hasta 2018 el pago para comprar una trilladora era de 750 mil pesos por persona; un tractor 200 mil; 50 mil para una molino forrajero, este en cuanto a los ganaderos.

No pocas veces por el mismo rancho o parcela cobraban el jefe de familia, la esposa y las dos hijas por señalar el ejemplo de un ex jefe de la propia SAGARPA.

Los pescadores –o coyotes- recibían hasta un millón para comprar un camión refrigerado con caja de 2.5 toneladas.

Cambiaron la reglas, “eso se acabó” como dice el tabasqueño.

Siguen los incentivos, elementos y subsidios a las cadenas productivas, pero con preferencia hacia los pequeños productores, los que tienen 20 hectáreas o menos y hasta 35 cabezas de ganado. Los empresarios, industriales y dueños de cadenas de supertiendas quedarán a la cola

Con López continúan los proyectos. Hasta cuatro millones de pesos para construir una bodega de granos, siempre y cuando se junten varias familias.

Hay para todos pero en orden.

Seguro estoy, querido lector que, si a usted le preguntan a manos de quién prefiere que paren sus impuestos, entre un agricultor millonario y uno de reducido alcance, no dudará que en este último.

Los propietarios de invernaderos ya no podrán cobrar, uno solo, 300 mil por hectárea para comprar mallasombra, 900 mil pesos por hectárea para equipamiento, o un millón para almacenar las hortalizas que, a final de cuentas, nunca han sido para consumo nacional sino para exportación y beneficiar a unos cuantos.

Hay el caso de un “pequeño ganadero” de Soto la Marina que, en 2018 recibió el pago de casi tres millones de pesos. Le fueron surtidos en cuatro proyectos para el mismo rancho partiendo del pago de 100 horas de buldozer (a mil 400 pesos cada una) para construir un abrevadero, hasta las tomas de agua para las miles de reses que tiene.

Por todo lo anterior el de la pluma, el que escribe, se sigue preguntando ¿quién está detrás de las protestas y bloqueos carreteros?.

Desde esta colaboración hemos dicho que AMLO tiene ocurrencias, que sueña con un mundo perfecto, pero eso de eliminar el subsidio a los millonarios, en eso sí estamos totalmente de acuerdo. Nuestros impuestos haciendo más ricos a los ricos.

Lo que no vemos con buenos ojos es que tenga preparados pagos hasta de cien mil para técnicos extensionistas, particulares que van a asesorar proyectos productivos. Es ahí donde comienza la corrupción. Al rato la SAGAR estará pagando a personas que no viven, inexistentes, o por parcelas que tampoco están como fue en el reciente pasado de programa Procampo.

 

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