De periodistas y comunicadores

Ene 5th, 2020 | By | Category: Opinión Pública

Cd. Victoria, Tamaulipas.- Otra vez la pregunta de hace 35 años ¿el periodismo es una profesión?.

Por lo general las reflexiones surgen el cuatro de enero de cada año, cuando los políticos “festejan” a los escribidores, resaltan su profesión u oficio y les encuentran cada vez cualidades inéditas.

De acuerdo con la Ley para el Ejercicio Profesional, que data de 1986 y cuya última reforma viene del 2017, entre las profesiones que necesitan título para su ejercicio en Tamaulipas no está el periodismo. En cambio sí Relaciones Públicas y Ciencias de la Comunicación.

En otras palabras, el periodismo (se deriva de periodicidad) no existe.

La Comisión Nacional de Salarios Mínimos determina cada año el ingreso diario a que tienen derecho quienes se dedican a los oficios más comunes: Sastres, tablajero, soldador, tapicero, zapatero, gasolinero…

Incluye al “reportero en prensa diaria” y “reportero gráfico”, para quienes en 2020 recibirán el sueldo mínimo más alto de la tabla autorizada por la institución: 260.49 pesos en  la zona fronteriza, y 275.90 en el resto de la República.

Dicha Comisión define al reportero como “la persona que obtiene información de interés general sobre eventos o temas de actualidad a través de la observación de los hechos, de entrevistas a personas vinculadas con los mismos, o a personas de interés para la comunidad”.

Para quienes por largos años impartimos cátedra en la Universidad (UAT), periodismo “es el arte y  la técnica de escribir sobre temas de interés para los lectores” y, periodista, “aquella persona que escribe profesionalmente y vive de esa actividad».

Reportero es quien “reportea”, que trae o lleva noticias (no siempre las escribe) y las encodifica para enviarlas a través de un canal esperando que alguien las decodifique.

Hasta ahorita  no hemos encontrado la palabra ciencia.

Vamos al grano ¿Qué diferencias hay entre oficio y profesión?.

En el primero no se requiere de una educación formal sino de procesos autodidactas artesanales. La profesión necesita un programa universitario especializado.

Sin embargo, como reflexionábamos desde hace 35 años, el periodismo en México tiene una larga historia en las aulas.

En 1943 comenzó la enseñanza escolarizada de Técnico en Periodismo por la Universidad Femenina de México; 1949 nace la Escuela Carlos Septién García y es en 1951, en ceremonia especial, cuando se inicia la licenciatura en Periodismo (Ahora Comunicación y Periodismo) en la Universidad Nacional Autónoma de México.

A partir de los años ochentas (siglo pasado) se da la gran transformación para incorporar al Periodismo (con mayúscula) a la ciencia.

Como no podía surgir por sí solo, se le da vida a través de la Ciencia de la Comunicación y sus respectivas especialidades. Se dispararon entonces las escuelas y facultades –sobre todo particulares- que imparten la carrera.

En este auge, las legislaciones federal y estatales dieron la oportunidad de colegización a los comunicadores, que no periodistas, en igualdad de trato para con otras profesiones como la medicina y la contabilidad.

La gran idea: Que sea la propia prensa –como se da en otros países- la que se regule, que maneje su propio código de ética y censura  y autocensura.

La misma Ley para el Ejercicio Profesional en Tamaulipas faculta para “sociarse en sus respectivos colegios de profesionales”, pero los comunicadores (que no periodistas) se quedaron atrás. Pareciera que no quieren llegar a la mayoría de edad.

En esta primera semana de enero, personas del sector públicos han llenado de “felicitaciones” a los representantes de los medios masivos en ocasión del presunto Día del Periodista (lo cual es otro tema).

Lo más raro es que algunos compañeros del “oficio” caen en el autoelogio al definir su actividad como “hermosa profesión”, “noble” y hasta “bonita” ¿conocemos alguna innoble? ¿profesión?.

A diferencia de aquellos años, no hay que perder de vista que, en nuestros días, la inmensa mayoría de quienes ejercen en los medios  cuentan con un título especializado. Casi salimos de la época de los “prácticos”.

La damos una “vuelta” a otros estados respecto a las profesiones para las que se necesita título, y hallamos que solo Colima habla de Periodismo (se requiere título).

Hay entidades que reconocen las carreras de comunicación y medios masivos, comunicación organizacional y comunicación, como es el caso de Campeche.

Sin duda es tiempo que los comunicadores tamaulipecos lleguen a su mayoría de edad, organizarse conforme a la Ley, hacer a un lado el yunque del viejo oficio y comenzar de lleno por el camino de la ciencia. Después de todo, ya son escasos los autodidactas.

Y para aquellos que no tuvieron la oportunidad de incursionar en la ciencia, de titularse, la misma Ley estatal concede a la Secretaría General de Gobierno facultades para declararlos “prácticos”, solo cubriendo los siguientes requisitos: Saber leer y escribir; ser de reconocida buena conducta; haber sido examinados y aprobados.

Más: “La Dirección designará a un jurado integrado por tres profesionales de la rama de que se trate, con título debidamente registrado ante el mismo y con cinco años de ejercicio profesional. Los integrantes de los jurados deberán pertenecer a los Colegios Profesionales respectivos, si es que los hay, y en su ausencia por profesionales de prestigio”.

De esta manera todo periodista o reportero con largos años en la pluma, tiene oportunidad de recibir el título con el que soñó (hasta ahora nadie lo ha solicitado). Se otorgan con Colegio o sin él.

Que todo sea por la superación personal y, por tanto, la calidad de las noticias que reciben los consumidores. Con la colegización, a nadie se le podrá conferir el desempeño de actividades profesionales a quienes carezcan de título.

Tiempo de llegar a la mayoría de edad ¿no?. Recuérdese que el periodista se hace, no hace, lo  mismo que los arquitectos y médicos.

Las corazonadas no son ciencia. El periodismo tampoco.

Tiempo de dejar atrás el oficio. Alguien tiene que dar el primer paso.

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