Guerrero, Tamaulipas, fundada a sangre y fuego, hoy la ciudad fantasma

Ene 12th, 2020 | By | Category: Articulos Destacados, Nota del día

Nueva Ciudad Guerrero, Tamaulipas.- Las agresiones de los aborígenes duraron largos años. Aparte de asesinar, secuestraban a los jóvenes guerrerenses (en edad de convertir), ya para hacerlos de sus tribus o para venderlos.

Según los testimonios, Juan Vela, un muchacho, fue secuestrado por espacio de ocho años hasta que logró escapar y llegó a Guerrero descalzo y harapiento.

Un secuestrado más fue Esteban Herrera, del rancho Las Tortillas (existe), allá por 1890.

Cosme Damián Villarreal, de 14 años, y su primo Jesús Villarreal, de 15, fueron secuestrados en 1815 para tratar de ser vendidos en el norte. Lograron escapar y se pusieron en Palafox, Tx.

En 1843 habrían sido asesinados los padres de Agustina y Eutiminio, de cinco y tres años. Los agresores se llevaron a los niños secuestrados.

Los vecinos emprendieron la búsqueda y a varios kilómetros encontraron a la niña jugando en un arroyo.

Visitarla apasiona pero también entristece. Solo quedaron las ruinas de un emporio.

Es la ciudad de piedra, amurallada para defenderse de las encarnizadas agresiones de los indios del norte. Ahora se le conoce como Antigua Guerrero.

En realidad es la vieja ciudad Vicente Guerrero, en honor del general libertador.

Su historia es de lucha, de sangre, intenso trabajo de sus habitantes para construir viviendas para toda la historia, de piedra de la región.

Ahora es un pueblo fantasma visitado por muy pocos.

Entre los escombros, apenas vivirán alrededor de seis personas, entre ellas unos niños.

La ciudad fue abandonada por sus habitantes en 1953 para ser inundada por la presa Falcón. En su lugar fue proyectada y creada la nueva Ciudad Guerrero, cabecera del municipio del mismo nombre.

Visitar las ruinas es imaginarse algo grandioso. Fuertes edificios, muchos de dos plantas, de piedra bruta que fueron abandonados.

Gruesas paredes dan una idea del emporio económico que significó.

La primera fundación del pueblo ocurrió el diez de octubre de 1750 por parte de un ranchero llamado Vicente Guerra, quien invitó a colonizadores de Nuevo León. El asentamiento se ubicó en el rancho Los Moros.

Más tarde llegó Escandón y continuó con los actos de nepotismo y culto a la personalidad que había iniciado en Llera, al imponerle el apellido de su esposa Josefa de Llera.

Al hoy Guerrero le llamó Villa del Señor San Ignacio de Loyola de Revillagigedo. Luego simplemente se le llamó Villa de Revilla.

Revillagigedo, en honor del Virrey de la Nueva España, Juan Francisco Güemes y Horcasitas, Primer Conde de REVILLAGIGEDO.

Los otros actos de culto al mismo Virrey fueron la designación de Güemes (se sigue llamando así) y Horcasitas (ahora González), fundadas por Escandón.

Después de su fundación, la comunidad se cambió de lugar otras dos veces hasta quedar por espacio de 200 años en las ruinas que visitamos.

En 1827 se le cambió el nombre de Revilla por el de Vicente Guerrero.

Y el 19 de octubre de 1953 sus habitantes fueron obligados a trasladarse a la nueva ciudad, distante 65 kilómetros al sureste, por motivo de la construcción de la presa Falcón.

Conforme el visitante se adentra en las ruinas, va enterándose del proceso histórico y despeja incógnitas.

Algunas por datos del  Instituto de Antropología e Historia, y otras por la obra “Ciudad Guerrero: Sus fundadores, sus hombres”, de Fernando Garza González, o bien por datos monográficos del municipio.

EL PRIMER EMBAJADOR, A CABALLO HASTA WASHINGTON

De la antigua Villa de Revilla es originario el primer embajador mexicano que se conoce.

Fue Don José Bernardo Maximiliano Gutiérrez de Lara, más tarde  designado el primer Gobernador de Tamaulipas.

La historia de Bernardo conmueve.

En 1811, el Cura Hidalgo lo nombró representante del movimiento insurgente para que fuera a los Estados Unidos en busca de ayuda económica, armas y reconocimiento.

Coronel entonces, reunió a un grupo de voluntarios para cumplir con la encomienda.

De Revilla salieron varios, pero a Washington solo llegó él. Los demás se habían arrepentido, se regresaron por cansancio o miedo.

Don Bernardo hizo cuatro meses y medio de viaje a caballo.

Allá dialogó con el presidente y el Secretario de Estado, Monroe, pero tuvo que regresar de inmediato dado que a cambio del apoyo le insinuaban que necesitaban una parte del territorio mexicano (que a la postre tomaron, cuando el traidor Santa Anna).

Gutiérrez de Lara se alió después con un grupo de americanos para crear la República del Río Grande, de la que inclusive nombraron Presidente a Jesús Cárdenas, un abogado de Reynosa, y que incluía a Tamaulipas.

Por cierto, los restos de Bernardo están depositados en una iglesia de Villa de Santiago, N. L., donde murió después de ser gobernador.

LA PRESA FALCON, EL PROBLEMA

El más grande problema de Guerrero fue la construcción de la presa internacional que regula aguas del río Bravo.

Dice Garza González que sobre el proyecto comenzó a hablarse desde 1935, cuando técnicos e ingenieros mencionaban la necesidad de cambiar de ubicación a la ciudad, porque los gobiernos de México y Estados Unidos ya se habían puesto de acuerdo.

El convenio entre ambos fue firmado el dos de febrero de 1944.

No obstante, la comunidad, bajo la batuta del alcalde Lorenzo González, celebraron jubilosamente el segundo centenario de la fundación de su pueblo.

A los eventos, en 1950, vino la cantante Esmeralda, de la capital de la República, de lo más popular en la época.

La gran inauguración de la presa fue en agosto de 1953, con la presencia de Dwight D. Eisenhower, titular del gobierno americano, y Adolfo Ruiz Cortines, de México.

De inmediato entraron en operación dos plantas hidroeléctricas generadoras de energía.

Y la primer prueba de fuego para la cortina y las instalaciones binacionales se dio el 29 de junio de 1954, cuando se vino una de las más grandes crecientes del Bravo.

El nuevo pueblo se ubicó casi frente a la cortina.

No obstante que la gente abandonó el lugar, en los últimos años las lluvias no han sido suficientes para inundar completamente la ciudad de piedra.

Otro dato interesante ¿por qué presa Falcón? En realidad debe llamarse presa De la Garza Falcón.

Fue bautizada en honor de Blás María de la Garza Falcón, fundador de Camargo, quien se avecindó precisamente a un lado del embalse.

Igual que el municipio, debe llamarse Vicente Guerrero y no Guerrero a secas.

LUCHA CONTRA LOS INDIOS

Otro de los grandes problemas de los guerrerenses, fueron los naturales de la zona.

Cuenta la historia que el siete de octubre de 1844 llegaron al pueblo alrededor de 600 indios para atacar a la comunidad.

Para engañar a los habitantes, unos autóctonos se bañaban en el río Salado mientras los otros iniciaban la agresión y sitio que, al final, duró 32 horas y en que murieron todos los guerrerenses que fueron a la defensa.

Dice Don Fernando Garza González que el desenlace se dio cuando los bárbaros prendieron fuego a la casa donde los blancos se resguardaban del ataque.

Resultado: Sesenta y dos muertos; 23 fusiles y carabinas robadas, 44 caballos y mulas ensilladas. Indios apenas murieron ocho.

Pero no solo eso.

Las agresiones de los aborígenes duraron largos años. Aparte de asesinar, secuestraban a los jóvenes guerrerenses (en edad de convertir), ya para hacerlos de sus tribus o para venderlos.

Según los testimonios, Juan Vela, un muchacho, fue secuestrado por espacio de ocho años hasta que logró escapar y llegó a Guerrero descalzo y harapiento.

Un secuestrado más fue Esteban Herrera, del rancho Las Tortillas (existe), allá por 1890.

Cosme Damián Villarreal, de 14 años, y su primo Jesús Villarreal, de 15, fueron secuestrados en 1815 para tratar de ser vendidos en el norte. Lograron escapar y se pusieron en Palafox, Tx.

En 1843 habrían sido asesinados los padres de Agustina y Eutiminio, de cinco y tres años. Los agresores se llevaron a los niños secuestrados.

Los vecinos emprendieron la búsqueda y a varios kilómetros encontraron a la niña jugando en un arroyo.

Quince años más tarde, ya con armas de percusión (pólvora), los lugareños fueron a atacar directamente a los indios a sus poblados. Mataron a una mujer y detuvieron a un joven de 18 años que al final resultó ser Eutimio.

Las historias son muchas, algunas increibles, pero el espacio se termina.

En 1843 el joven Sabás Rodríguez fue secuestrado y ocho años después…

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