“Juan Perros” y sus mujeres: “He tenido muchas pero yo quiero a mi Teresa… me la arrebataron”

May 15th, 2020 | By | Category: Articulos Destacados

Cd. Victoria, Tamaulipas.-  Se llama Juan Jesús Chávez Franco y forma parte de los personajes clásicos de la capital de Tamaulipas, con el mote de «Juan Perros».

Sí, Juan Perros por los canes que trae detrás de él por esas calles de Dios donde pide, recoge, le dan el sustento diario.

A veces un perro, en otras varios porque también los vende, según manifiesta.

Conoce las represiones de la policía: En la época de Ramón «El Locutor» Ochoa Delgado, jefe de los preventivos, le dieron un «levantón» de la casa donde vivía como indigente y lo fueron a tirar por la carretera a Monterrey entre una nopalera, donde se causó lesiones físicas y del alma que todavía no sana a pesar de los años transcurridos.

Esa humillación jamás se le olvidará, ni la perdonará.

Era de noche y los tecolotes lo hallaron por la calle de Mina. Dormía en una casa que su dueño no habitaba y le prestó.

Bueno, ha caído hasta 15 veces a la cárcel preventiva, la mayor parte por exigir en instancias públicas que le presenten a la mujer que ama, y que se la desaparecieron los familiares de ella.

En entrevista, Juan nos cuenta las historias de su vida de años que tiene buscando a quien era su novia y luego sería su esposa; de las aventuras que pasó en los Estados Unidos buscando chamba, y donde se peleó con los negros.

No tiene problemas mentales sino que la falta de oportunidades de trabajo lo hizo vagar por las calles para buscar la comida.

-Ando batallando, tengo primos, pero no me dan. Desde que se murió mi papá me salí de la casa. Yo era el consentido. Se murieron mi papá y mi mamá y me dijeron: “Cuídate hermanito, tienes que trabajar para mantenerte”.

No hay momento en que no hable de su novia Teresa con la que dice que duró ocho años.

Su familia de ella se la quitó internándola en un hospital y luego en una casa de monjas. De vez en cuando cambia novia, pero no ceja en la búsqueda de Teresa.

De su fuente de ingresos.

-¿Ha buscado trabajo?

-No, porque se mata uno bien feo y pagan poco…Aquí dos que tres.

Pero retoma  su tema principal: Su mujer.

-Tengo años buscándola, ando bien desesperado y no se como está. He tenido muchas mujeres pero no como ella.

-¿Y los perros?

-A veces los vendo porque son un problema cuando andan en celo.

POR ESAS CALLES DE DIOS

Juan Perros es amable y lo entiende todo, aunque siempre saca el tema de su mujer y la lucha para cobrar la pensión que tenía.

Dice que ella se divorció en el Distrito Federal y el ex esposo le dejó la pensión que ella seguía cobrando cuando llegó a Victoria.

-Por ocho años estuve haciendo la prueba para casarme con ella pero me la quitaron.

Juan tiene bien presente cuando él nació, el 24 de junio, el mero Día de San Juan.

Dice que vio la primera luz del mundo en el estado de Durango, en Cuencamé, para ser precisos.

-¿Cómo llegó a Victoria?

-Mi papá era teniente coronel, Luciano Chávez, pero se enfermó porque tomaba mucha azúcar y sal.

También habría vivido en Matamoros y el Distrito Federal, de donde la familia se trasladó a Victoria y más tarde a Jiménez.

Pero su padre, dice, habría muerto en un choque en la ciudad de México cuando se dirigía en un taxi para trasladarse a Durango para vender una casa que ahí tenía.

Recuerda muy bien a sus nueve hermanos: Sergio, Emiliano, Luciano, Jaime, Leticia, Pavi, Lourdes, Anita y La China, todos Chávez Franco.

Recolecta botellas y botes de aluminio para vender. Sus ganancias son alrededor de cien pesos diarios.

Y tiene bien presente que 60 botes de lata son un kilogramo de aluminio.

Recorre muchas calles, desde el Paseo Méndez hasta las Viviendas Populares.

-¿No lava carros?

-Nunca me ha gustado.

Claro que no tiene hijos, que él sepa.

A Juan nada se le olvida.

Comenta que estudió en la primaria Victoria «con el profesor Rigoberto, que se murió porque estaba enfermo del corazón».

-¿Secundaria?

-No saqué malas calificaciones, pero en ese tiempo se había muerto mi mamá.

Luego se fue a los Estados Unidos con sus familiares, donde no consiguió trabajo.

-Hice solicitudes pero nada.

Eran los tiempos de fríos congelantes y regresó para México, pero a Cuautla, con otros familiares.

Recuerda que en Chicago tuvo problemas con los negros.

-Allá no nos quieren, y menos los negros. Al último me pelié con uno de ellos en una cantina.

Es que fue y se metió al barrio negro a  una taberna donde era la primera vez que veían a un latino, o mexicano.

-Me golpearon, me desmayé y llamaron a la Cruz Roja. Duré internado dos semanas hasta que mis hermanas dieron conmigo y me salí y duré varios meses allá.

El pleito comenzó cuando le dio dinero a una mujer para que le comprara cigarros, pero no se los compró.

Duró un año en el lado americano. Pronuncia muchas palabras en inglés.

“PERROS” EN BUSCA DE SU MUJER     

Es Chávez pero ahora le dicen «Perros».

-Es que acaricio a los perros y se van conmigo.

Y luego les da de comer para que sigan con él.

A su regreso de Morelos, trabajó como ayudante en una papelería y de ahí se dedicó a juntar botes y botellas por esas calles de Dios.

No recuerda bien las fechas ni los años, pero tiene mucho tiempo durmiendo en casas abandonadas, donde no causa problemas.

Dice levantarse todos los días como a las ocho y media y de ahí se dedica a la pepena. Duerme tarde porque busca por las noches en la basura, sobre todo latas, o es cuando le dan algo de comer.

-¿Buenas cobijas?

-Buenas, de todo, pero me falta mi mujer. Me he encontrado a varias mujeres pero yo quiero a la mía.

-¿Dónde está?

-No se dónde se encuentra.

Juan Perros tiene muchas historias que contar, sobre todo de las mujeres, las novias que ha tenido.

Si usted lo ve por ahí en la calle, empujando un carrito de súper, con alguna novia, ayúdelo, no padece problemas mentales: Así lo tiene la difícil situación económica del país.

http://www.janambre.com.mx

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