El árbol más grande de Tamaulipas

Ene 5th, 2010 | By admin | Category: Lo más interesante, Xicotencatl

Gallinas, Xicoténcatl.- Que se sepa, es el árbol más antiguo de Tamaulipas, el más frondoso y con el tronco más grueso. Es único, es un Laurel de la India  original.

Tiene ya sus historias, desde que fue traído en la época de la colonia hasta que en fecha reciente fue incendiado para desterrar una plaga de tlacuaches, con mala suerte que por poco y le cuesta la vida.

Es una tradición para los habitantes de esta comunidad y la cabecera municipal. Lo consideran inclusive como su patrimonio, dice Rubén Balderrama Ruelas, ex secretario del ayuntamiento.

Y eso lo sabe muy bien el propietario del terreno en que se encuentra el árbol, Armando Rodríguez, quien brinda toda las facilidades a los visitantes y vecinos que buscan hacer algún tipo de reunión.

Todos los almuerzos o comidas políticas se realizan aquí, bajo los frondosos brazos del laurel.

Cada que viene el Gobernador la comida se le ofrece bajo el árbol, y lo mismo pasa en las giras de los funcionarios federales o estatales. Hasta en las campañas políticas hay quienes piden “prestado” el árbol para efectuar sus reuniones o sus convivios.

Bien caben 450 y hasta 500 comensales, indica Enrique Morales Barrios, ex jefe de la Oficina Fiscal y quien fuera el dueño del cine de Xico.

No se sabe, insiste Balderrama Ruelas, que exista otro árbol con características similares en Tamaulipas.

Creen, siempre lo han sostenido así, que es el único, pero si lo hubiera, los residentes de esta región lo reconocerían como tal.

NUNCA  LO HAN CORTADO

Aunque tiene trabajo, Balderrama nos lleva por esos caminos en busca del árbol más viejo del estado.

Aquí es congregación Gallinas, manifiesta, fue donde originalmente se fundó la Villa de Escandón, nombre que se le confirió en honor del colonizador Don José de Escandón y Helguera.

-¿Por qué se llama Xicoténcatl?, preguntamos, como seguramente muchos tamaulipecos han de hacerlo.

En honor del héroe tlaxcalteca Felipe Santiago Xicoténcatl. Su nombre se decretó el 27 de octubre de 1828 siendo Gobernador Don Lucas Fernández.

Es así como tenemos ya ante nosotros la gigantesca figura del laurel de la India, verde totalmente. Nos impresiona esa inmensidad de hojas, de ramas que se le caen y arrastran y vuelven a nacer, a renacer como dicen en este lugar.

Nunca se le ha cortado un solo brazo, ni una rama siquiera porque no estorban. Las casas están allá al fondo; fueron construidas para que dejaran libre el desarrollo de este laurel original.

Los vientos en cambio no han respetado la colosal figura y pueden verse algunos desprendimientos de los últimos años.

Se permiten los visitantes pero no que le hagan daño, manifiesta el encargado del rancho, Julio César Castro Martínez. Los propietarios saben lo que tienen.

Abajo del laurel el terreno es plano, firme, cubierto por esos pequeños frutos que serían un medio de reproducción.

Comenzamos a hacer nuestras apreciaciones: Aquí caben más de 500 comensales, todos sentados, tal vez hasta los 700, disfrutando al  mismo tiempo de un convivio bajo la sombra interminable y casi eterna.

Los brazos que se arrastran son tan grandes que parecen vericuetos, y comienzan a tomar nuevamente hacia el cielo por esa inercia de nuestra madre naturaleza.

LO ABRAZAN 24 NIÑOS

¿Cuánto mide de altura? no lo podría definir Julio César con precisión matemática. Pueden ser los 40, coincidimos, si no más por las ramas que están allá en lo alto, donde nunca nadie ha trepado.

¿Y cuánto mide de ancho?, seguramente los 50 o más metros en la parte más extendida.

Y ¿el diámetro del tronco? Tampoco Julio César tiene una cifra exacta, pero recuerda algo interesante. Hace días vinieron los niños de una escuela, de visita como siempre, y se pusieron a dimensionarlo de brazo en brazo. Apenas alcanzaron entre 24 de ellos.

Dicen que aquí han estado algunos investigadores, miden el tronco y calculan la altura. La SEMARNAP tiene un registro de 19 metros.

Lo cierto es que produce asombro por sus dimensiones y los brazos invitan a un buen descanso, a reconfortar el espíritu y el alma.

LE METIERON FUEGO

¿Ha sido dañado el árbol?, preguntamos al tiempo de observar una hendidura a mitad del tronco, donde pueden verse algunas cortadas con hacha y señales de fuego.

La historia nuevamente la suelta Julio César Martínez ante la presencia de Rubén.

Hace algunos años en el rancho había un criadero de pavorreales a los que asediaban los tlacuaches, se los comían y los diezmaban cada vez.

No podían con los depredadores porque el nido lo tenían precisamente en el tronco del laurel. Allí se metían ante cualquier persecución.

Entonces, al capataz o encargado se le ocurrió meterles lumbre en la cueva, y lo hizo, pero no tomó en cuenta que ardería el árbol y pondría en peligro su centenaria vida. El fuego se fue hasta las raíces y hacia arriba.

Vinieron los bomberos del Mante, llamados por el dueño, y fue así como la lumbre “sólo duró 15 días”. Causó daños impresionantes pero no irreversibles en el centenario. Su misma naturaleza deja ver heridas en cicatriz.

Esa es la historia de los tlacuaches que seguramente no se volverá a repetir.

Porque nadie le hace daño a este laurel, ni los propios ni los extraños. Julio César obtiene “crías” por acodo, pero es de los árboles hijos o de los caídos. Las nuevas plantas se las llevan para otros predios.

EL LAUREL FUE “ROBADO”

¿Cuál es el origen de este laurel?. Nos cuentan que hace muchos años en la región había haciendas muy poderosas, económicamente.

El terreno donde está el árbol era jurisdicción de la hacienda La Victoria. Pero además, estaban El Conejo y San  Gabriel.

Eran los señorones del dinero y fue como el propietario de La Piedra hizo un viaje o compró cinco plantas de laurel de la India, traídos de aquel país, que le ordenó a su capataz que sembrara.

Pero el capataz vivía más allá, más adelante y, como era bastante “vivillo”, sembró cuatro y dejó uno para él que también plantó. Al dueño le dijo que se le había secado, y este lo aceptó.

En su “Breve Historia de Xicoténcatl” lo menciona el doctor Carlos Campos Barrón.

Vino entonces el fenómeno natural inexplicable: El árbol robado creció a mucha más prisa que los demás, de tal forma que el propio hacendado tuvo tiempo de reclamar la acción ilícita

Y a la fecha, los otros laureles siguen siendo más reducidos, más pequeños.

ERA DE LOS OBREGONES

Ahora vamos en camino a la ex hacienda La Piedra. Cruzamos Gallinas y también el ejido Francisco Castellanos.

Allí están, bajo las enormes sombras, Jesús García, quien llegó a la hacienda hace años procedente “del otro lado del río”, y Rosendo Castillo Hernández, que nació en lo que era la hacienda La Piedra.

Ellos descansan bajo los laureles de la India que presuntamente fueron sembrados en la misma fecha que el otro, el de la ex hacienda La Victoria.

Saben de la historia pero no recuerdan si los laureles que están en vida son los originales.

Dicen que la hacienda era de Los Obregones (Obregón), diez hermanos, a los que más tarde afectaría la revolución y luego el reparto agrario de los gobiernos subsecuentes.

Más antes, allá por la refundación de Xicoténcatl, quien sabe, estaban Manuel Obregón, Guillermo, Guadalupe, María. A ellos los recuerda Rosendo.

Al principio la hacienda estaba rumbo al río, mas por una tremenda inundación, las instalaciones donde ahora estamos comenzaron a ser edificadas en 1909. El río Guayalejo es un peligro absoluto para toda la región.

Las ruinas de la ex hacienda allí permanecen; están lo que fue la rastrojera, la bodega del maíz, y por supuesto, los laureles de la India.

Los terrenos son ahora de un ingeniero Juan Garnier, comentan nuestros informantes.

Sin embargo la familia Obregón sigue teniendo raíces en esta región, pese a que se fueron a la ciudad de México. Aquí vive el señor Carlos Obregón, quien fue presidente municipal de Xico.

Al parecer no tienen relación con Alvaro Obregón, general revolucionario y ex Presidente, quien procedía del norteño Sonora.

GUAYALEJO CORRE AL NORTE

Aquí todo parece ir en contrario por cuanto a las corrientes de agua, desde el río hasta los canales. El Guayalejo parece descargar sus aguas de sur a norte.

Esto mismo lo confirma Balderrama, quien es originario de Xico, pero no deja de asombrarse por qué esa impresión en las corrientes, allí donde están las cortinas de la presa. La misma sensación se da en los canales principales.

Nos preguntamos por qué el río corre “en reversa” y los canales van en subida con una buena porción de agua para el ingenio de Xico.

La presa fue construida entre 1941 y 1946 para irrigar cinco mil hectáreas. Su costo fue de un millón 56 mil pesos de los entonces.

Dicen los conocedores que el general Lázaro Cárdenas le acababa de expropiar el ingenio Mante  a los Sáenz y a los Calles. No se quedaron “con la espina” y decidieron abrir otra industria azucarera en la región. Podrían instalarse en Gómez Farías o en Xicoténcatl, cuyas regiones visitaron.

Para Xico le pusieron como condición agua suficiente. Entonces, una comisión de vecinos fueron a entrevistarse con el titular de la Comisión Nacional de Irrigación, el tamaulipeco Marte R. Gómez, quien autorizó la construcción de la presa. El Presidente era Avila Camacho.

Nos alejamos sin que la sensación se nos quite: El río y los canales giran “en reversa”… Nosotros ya nos acostumbramos, dicen los del ejido Carrera Torres.

¡Ah! pero usted amable lector, se ha de preguntar la edad de nuestro laurel. Aproximadamente 250 años.

http://www.janambre.com.mx

One comment
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  1. alguien sabe sobre el lugar denominado

    “la penita ” en xicotencatl., e pueden hablar de ese lugar

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