Victoria, de ciudad de las cotorras a urracas…La película porno que no llegó a filmarse

Mar 14th, 2010 | By admin | Category: Victoria

Cd. Victoria.- En años no muy lejanos, a Victoria se le conocía como Ciudad de las Cotorras.

Las definiciones más clásicas: La cotorrona capital, en esta cotorrona urbe, capital de la cotorras..Pueblo cotorro.

Y surge la pregunta ¿cuál era la razón?.

El cronista de la capital, Antonio Maldonado Guzmán, indica que hay dos versiones, ambas creíbles.

La primera, que porque en Victoria un alto porcentaje de mujeres se quedaban solteronas, o a “vestir santos” como se dice en el caló popular.

No se casaban en su tiempo, “se les iba el tren”, como también era la frase de moda allá por mitad del siglo pasado.

Por tanto se les llamaba cotorras, o cotorronas.

Y dice la versión que estas señoritas adultas se juntaban en la Plaza Hidalgo, allá por el Ocho y Nueve Hidalgo, para dos cosas: Contar sus desventuras amorosas y hacer el último esfuerzo en un “ligue”.

¿Y por qué allá y no en la plaza del 15? Se preguntará usted.

Resulta que en los hoteles de por el barrio se alojaban seguido los agentes de ventas (como sigue ocurriendo hoy) que venían a Victoria o iban de paso  por la entonces carretera nacional procedentes del norte o del sur, de Tampico a Monterrey, o la frontera.

Hombres elegantes, trajeados, con automóvil y entrados ya en años.

Llegan generalmente por la tarde, cenaban y se iban a la plaza a “bajar la cena”.

Era el momento, también, de un “ligue”.

Fue así como muchas “señoritas de familia” pescaron el “último camión” o se enredaron con casados de otras ciudades.

Y fueron los mismos agentes de ventas los que se encargaron de darle la fama a ciudad Victoria en el centro y norte de la entidad como La Cotorrona, o El Pueblo de las Cotorronas.

LAS AUTENTICAS COTORRAS

Lo cierto es que, hace todavía 25 años, a la capital de Tamaulipas se le conocía como La Ciudad de las Cotorras.

Hasta un equipo de béisbol profesional se llamaba Los Pericos de Victoria, indica el profesor Maldonado.

Una segunda versión dice que en efecto, en otros años había cotorras y pericos, aves cantoras apreciadas por los visitantes y mercenarios de esos animalitos.

Dice que había trepadores en los alrededores de la ciudad, por el rumbo de la Villa de Casas, Jaumave y Guemes.

-Quién sabe cuál será la definición correcta, comenta.

Pero un día las aves se fueron para nunca volver. Se las acabó la mano del hombre…solo quedaron en los recuerdos y en el zoológico.

Y es que a los loros, cotorros y pericos, se les considera como otro miembro de la familia. Es una mascota muy cotizada por su facilidad para repetir vocablos.

Debemos recordar a los bucaneros que cruzaban los siete mares con perico al hombre, y al cotorrito que le hizo compañía  a Crusoe en su isla desierta.

La mayoría de nosotros conocemos alguna historia o anécdota relacionada con estas parlanchinas aves.

Todas son muy parecidas. En México hay 20 variedades, cuyos colores van del verde en todo el cuerpo, y otras con tonos blancos, rojos, amarillos, cafés, grises y naranjas en la cabeza, frente, alas y cola.

En fin, cotorras, pericos y loros han sido y siguen siendo las aves mascota por excelencia, debido a que algunas personas creen que “hablan”.

PERO AHORA SOMOS URRAQUEROS

Pues bien, ahora a ciudad Victoria se le conoce, se le empieza a conocer como Ciudad de las Urracas.

Estas invaden todas las tardes los árboles y jardines de la capital.

Por supuesto que las urracas no son nuevas, ni en esta ciudad ni en otras partes.

El regiomontano Alfonso Reyes, El Mexicano Universal, hablaba de ellas.

Cuando al renacer el día

Y el despertar de la siesta,

Hacen las urraca fiesta

Y salvas de gritería,

¿por qué, amapola, tan fría,

o tan pura, o tan callada?

¿por qué, sin decirme nada,

me infundes un ansia incierta

-copa exhausta, mano abierta-

si no estás enamorada?

Y la victorense Lupemaría de la Garza Ferrer publicó allá por 1959 sus poemas: las Urracas de Ciudad Victoria.

¿Qué les cuente un cuento?

Pus bien, les diré,

Que todos los cuentos que sabéis

vosotros

Son los que me se

Pero si lo quieren

Contaré una historia

La de las urracas de ciudad Victoria

Muchas son las anécdotas que tiene Lupemaría respecto a las urracas.

En alguna ocasión estuvo a punto de filmarse una película con su  argumento.

Después que se publicó su poema, la gente le llamaba cuando los empleados del municipio andaban corriendo y atacando a las urraquitas.

En realidad, a las que llamamos urracas en Victoria no son originales como en el continente europeo.

Cabe decir que Don Quijote mencionaba ya las urracas del viejo continente, pero eran de cara negra o blanca.

Las que aquí conocemos como urracas son todas negras.

LA PELICULA QUE NO LLEGO A FILMARSE

La fama de la capital de Tamaulipas como ciudad urraquera llegó a nivel nacional.

La historia la cuenta la señora De la garza Ferrer.

Un día, hace varios años, llegaron a Victoria camarógrafos y reporteros del programa de Guillermo Ochoa, de Televisa.

Como es de suponer, se hospedaron en  los hoteles del centro, frente a la plaza Hidalgo.

Y allí sobre los laureles de la India, auténticos, se divertían cientos, miles de urracas parlanchinas.

Por si usted no lo sabe, eran los árboles más grandes de la ciudad y daban sombra extraordinaria. Algunos se cayeron por los vientos, y otros bajo el hacha del hombre, o por las heladas.

La Hidalgo fue la primera plaza de la villa de Santa María de Aguayo.

De acuerdo con datos del sector turismo en 1890 se construyó ahí un kiosco de fierro, a la vez que se plantaban los frondosos árboles.

En 1951 las autoridades municipales construyeron otro kiosco, pero de azulejos, y siete años más tarde una fuente de agua, también de mosaico.

Pero esa es otra historia.

Bien, los enviados de Ochoa hicieron tomas del urraquerío sobre los árboles.

Más tarde, fueron informados que De la Garza Ferrer era “experta” en cuestión de esos pajaritos y le llamaron del programa.

-Me hablaron por teléfono y me dijeron que si podía ir, como lo hice.

En esa mañana, en red nacional, dio lectura a su poema, aquel que compuso cuando no cumplía los 15 años y publicó a los 19.

-Pero en aquel tiempo vivió una pareja,

una joven pareja llena de ilusiones,

uno de esos amores inmensos,

que transformaron en uno a dos corazones.

No podía decirles qué sintió aquella

ave, de gracioso vuelo y plumaje suave,

no podría decirles cuál fue su dolor

al ver a su amado muerto de tristeza

de orgullo, de rabia, de amor.

Solo se que buscó al hechicero y le dijo:

Soy aquella amada,

Hoy me quiero volver una urraca

Para estar por mi amor enlutada.

Durante el mismo programa, comenzaron a  hablar por teléfono cientos de personas, sobre todo los tamaulipecos radicados en el Distrito Federal, para felicitarla, congratularse, para remembrar esta tierra cueruda.

Y nació la idea de llevar el tema a la pantalla grande.

ERA UNA PELICULA PORNOGRAFICA

Ella, la autora, dio su visto bueno.

Pero más tarde la poeta fue a la capital, cuando el proyecto estaba en marcha, y quedó desilusionada.

-Fui a Churubusco y le habían hecho bastantes cambios, y dije, cómo es posible esto!.

Sin su consentimiento le habían metido pornografía.

-Me acompañaba mi esposo, y nos recibieron personas “raras” –con la camisa desabrochada- que nos presentaron ilustraciones de lo que sería la película. Y fue cuando les dije: Muchas gracias! Y que recojo mis cosas y nos venimos.

-¿Le agregaron violencia?

-Deje usted la violencia, era un escándalo de pornografía!.

Le habían mostrado el proyecto –apenas proyecto- de las escenas.

La autora retornó con el peor concepto de los realizadores. No era lo que ella quería, y sacó su casta de victorense orgullosa de su tierra y de sus urracas y no regresó a la ciudad de México.

Lupe María ha escrito cinco libros.

El tema de las urracas viene en “Luces de mi Infancia”, editado por el gobierno del doctor Treviño Zapata.

-El viejo hechicero transformó su traje,

y murió llorando cerca de su amado,

toda vestida de negro plumaje

Y el tiempo que vuela volando pasa,

Todo lo transforma,

donde el palomo murió hay una iglesia,

donde la urraca murió, hay una plaza

Después de la publicación del poema se levantaron comentarios en la comunidad.

Y es que el personal del ayuntamiento en diversas épocas ha tratado de acabar con las urracas.

Varios alcaldes trajeron ardillas para que las echaran en corrida.

Otros permitían que los jardineros utilizaran detonantes.

-Les ponían cohetes y las dejaban heridas, con una pata rota,..o muertas.

Entonces recibía llamadas de denuncia de la comunidad, como las de Ana María Sierra, quien vivía en el mero Ocho Hidalgo, y era testigo de los hechos.

-Hablaba yo a todos lados y les decía: Por qué las están lastimando!

Ella hablaba a la presidencia, a la policía, a donde tenía que hacerlo.

El corazón se le partía cuando esas damas de negro plumaje, mutiladas por los cohetes, llegaban todavía en busca del alimento que Ana María les daba cada mañana en la plaza. Como madres, algunas llevaban la comida a sus críos.

-¿Quién detonaba los cohetes?

-Perece que de la Presidencia, porque los jardineros no querían barrer lo que dejaban las urracas (el excremento).

LAS URRACAS LLEGARON ANTES QUE EL HOMBRE

Como los grandes árboles de la plaza del Ocho Hidalgo fueron destruidos en el transcurrir del tiempo, las urracas ahora se concentran por el rumbo de la central de autobuses, por la calle Fidel Velásquez.

Pos las tardes llegan y se van apenas amaneciendo en busca de su pitanza. Pero no, ya casi nadie las molesta porque ahí nadie hace el aseo de los desechos que dejan.

En toda época Lupemaría ha defendido a estos pobladores de la región victorense.

En aquellos años ella expresaba los más poderosos argumentos.

-Les decía: Déjenlas, si ellas llegaron a  esta tierra antes que ustedes, antes que nosotros.

Y efectivamente, llueva o truene, haga frío o calor, esas aves negruscas ahí están, fieles a su tiempo milenario.

Y yo no sé cómo llegó a las urracas

Esta triste historia

Pero desde entonces

Viven en  ciudad Victoria…

http://www.janambre.com.mx

One comment
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  1. hola buen dia, me parece exelente este relato, y digno de agregarlo a algun libro relacionado con tamaulipas o su capital como material didactico y de enseñanza escolar, pues para los niños seria casi como un cuento de fantasia, lo que acontesia y aun acontece en nuestra bella y amada ciudad, ojala ( y aun creo) que existan gentes como la sra. Lupemaria, que ven en nuestra capital y sus habitantes, lo mas bello que nos caracteriza, una verdadera felicitacion y gracias por este relato, su muy ahora admirador ignacio urbina

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